Remoja los granos durante la noche (unas 8 horas).
Al día siguiente, escúrrelos y déjalos germinar durante 2 días, tapados con una servilleta y en un lugar oscuro. Enjuágalos con agua 2 veces al día.
Cuando veas que han brotado (¡lo has logrado!), pon los granos germinados en un tarro grande.
Añade 1 litro de agua sin cloro.
Tapa con la tela y sujétala con la goma. Deja fermentar durante 2 días a temperatura ambiente (3 si hace frío).
Sabrás que está listo cuando el agua se vea turbia y blanquecina, con algunas burbujas.
Cuela el líquido, guarda el rejuvelac en una botella de cristal y mételo en la nevera.
¡Listo! Ya tienes tu bebida enzimática casera.